¿Como afectan los piercings en la boca a la salud oral?

FECHA DE PUBLICACIÓN: 3/marzo/2022

Son muchos los jóvenes que se colocan piercings en la boca con la intención de mejorar la estética de su sonrisa. Lo que no saben son las consecuencias que ésta moda tiene a nivel oral. A priori puede parecer que colocarnos un piercing nos dará una sonrisa única y personalizada, pero esto puede convertirse en todo lo contrario: el responsable de que el paciente pierda la sonrisa.

Las zonas más habituales de la boca donde se colocan piercings son la lengua y los labios, aunque también hay quien los lleva en los frenillos. Pero, ¿de qué manera afecta esta moda a nuestras bocas?

  • Producen retracción de las encías, especialmente los piercings de labio o frenillo. El roce continuo del piercing contra la encía provoca que las encías se vayan retrayendo, dejando al descubierto la raíz del diente. Esto produce sensibilidad en los dientes afectados y, a largo plazo, favorece la pérdida de los mismos.
  • Favorecen la aparición de enfermedades periodontales: gingivitis y periodontitis. Un piercing dentro de la boca acumula placa bacteriana, por lo que debiéramos higienizarlo con la misma frecuencia con la que nos cepillamos los dientes. Si no lo hacemos, es probable que desarrollemos una gingivitis o, lo que es peor, una periodontitis.
  • Provocan halitosis (mal aliento). Ese acúmulo de placa bacteriana del que hablábamos desprende olores desagradables que provocarán que el paciente tenga mal aliento.
  • Agravan las consecuecias de un traumatismo dental. En caso de llevarnos un golpe en la boca, el piercing agravará las consecuencias del mismo, pudiéndose producir la fractura de algún diente.
  • El piercing de la lengua provoca, entre otras muchas cosas, alteraciones en el habla. Concretamente se dificulta la pronunciación de las palabras que contengan las letras R, S, T y L.
  • Pueden modificar la oclusión provocando maloclusiones dentales. El hecho de tener un cuerpo extraño permanentemente en la cavidad oral altera el equilibrio de las fuerzas de la lengua y puede cambiar la posición de los dientes.

En resumen…

Debemos pensarlo dos veces antes de hacernos un piercing en la boca. Y si ya lo llevamos y no tenemos pensado quitarlo, os recomendamos extremar su higiene y evitar jugar con ellos.

Nunca puede mejorar la sonrisa de alguien algo que se la estropea.