Cáncer oral

FECHA DE PUBLICACIÓN: 25/enero/2016

En los países occidentales, el cáncer oral es el octavo tumor más frecuente, alcanzando cifras similares al melanoma o al cáncer de páncreas.

El pronóstico del cáncer oral no es muy alentador, pues existe una tasa de mortalidad entorno al 50-60% a los 5 años. Por ello es importante concienciar a la población de la importancia tanto de la prevención como del diagnóstico precoz.

La manera de prevenir este tipo de cáncer es evitando los factores de riesgo y visitando la consulta del dentista anualmente, ya que es el profesional que más fácilmente podrá realizar ese diagnóstico precoz.

En cuanto a la importancia del diagnóstico precoz, cambia mucho el pronóstico del cáncer en función del momento en el que se realice el diagnóstico. Evidentemente el pronóstico será mucho mejor cuanto antes se realice el diagnóstico, pues el tamaño de la lesión será menor.

La localización más habitual del cáncer oral son los labios, fundamentalmente el labio inferior. El factor de riesgo más importante implicado en esta localización es la exposición solar. Profesiones que se desempeñan al aire libre, como campesinos o marineros, tienen más probabilidades de padecer un cáncer de estas características, por lo que es importante que esta gente utilice habitualmente protección solar en los labios. El tabaco es otro factor de riesgo implicado en este tipo de lesiones.

En el cáncer que se desarrolla dentro de la cavidad oral, los principales factores de riesgo son el tabaco y el alcohol. Además, el efecto nocivo de estas sustancias se multiplica cuando ambas se consumen de manera conjunta. Pese a ser los factores de riesgo más importantes, no son los únicos, pues la genética, la utilización habitual de colutorios con contenido alcohólico, determinados virus como el papiloma humano, el virus que causa la mononucleosis… influyen también en la aparición de un cáncer oral.

Cualquier úlcera que no cura, cualquier zona escamosa dentro de la boca, hemorragias de repetición sin causa aparente, adormecimiento de alguna zona, dificultad para hablar o tragar… son signos que deberían alertarnos y debemos consultar con nuestro odontólogo.